Primero se aparece Salinas creyendo que ya se nos olvidó todo lo que se robó y lo jodidos que nos dejó y ahora regresan los famosos antihéroes de la infame “docena trágica” a decirnos cómo arreglar lo que ellos descompusieron. Ya ni la chingan. Eso sí, todos los perredistas encantados pero ni siquiera conocen a dichos personajes.
Además para que hacen tanta pinche faramalla si Obrador ya ha dicho en más de una ocasión que le vale Pemex, él lo que quiere es chingarse a Calderón. Así que hagan o no reforma, el Pejendejo seguirá con sus pejendejadas y pejendejeando. Y los perredistas… siguiéndolo ciegamente hacia el precipicio como los dodos. Directo a la extinción.
Aquí les dejo este artículo publicado hoy por Pablo Hiriart. También lo escuché en la radio. Ya saben, puros medios espurios y traidores de la patria. Un saludo a todos. Disfruten.
El elenco que prepara el Frente Amplio Progresista para que lo represente en el debate sobre la reforma energética es toda una joya.
Ahí vienen de regreso los personajes de la “docena trágica”, que ahora llegan disfrazados de salvadores de la patria.
Aunque usted no lo crea, los que hundieron al país en los sexenios de Luis Echeverría y José López Portillo son los que nos van a decir cómo salvar a México.
Ayer dos de ellos “calentaron el brazo” en un simposio denominado Petróleo y Seguridad Energética.
El actor estelar fue Porfirio Muñoz Ledo, secretario del Trabajo con Luis Echeverría y de Educación con José López Portillo. Y le acompañó como ponente —entre otros— David Ibarra Muñoz, secretario de Hacienda con José López Portillo.
Tienen todo el derecho a hablar, pero los ciudadanos también tenemos derecho a recordar.
Cuando se dieron a conocer oficialmente los hallazgos de petróleo en la Sonda de Campeche, el entonces secretario de Hacienda, David Ibarra Muñoz, dijo que el país debía “prepararse para administrar la abundancia”.
¿Y cómo se preparó para administrar la abundancia petrolera?
Endeudó al país hasta el cuello.
Comprometió la renta petrolera de la nación con créditos y compras estrafalarias.
Petrolizó por completo la economía del país.
Y cuando bajó el precio del petróleo y subieron las tasas internacionales de interés, convirtió a México en la segunda nación más endeudada del mundo, después de Israel.
Muñoz Ledo, como secretario del Trabajo de Luis Echeverría, permitió los contratos colectivos leoninos en contra de Pemex y a favor de la mafia petrolera que encabezaba su amigo Joaquín Hernández Galicia.
Si por alguna razón Pemex es improductivo frente a sus competidores se debe a los contratos colectivos que se hicieron durante los gobiernos de Luis Echeverría y José López Portillo.
Once mil aviadores hay en Pemex, que cobran sin trabajar. Le cuestan al erario cinco mil millones de pesos cada año.
Las refinerías de Pemex son las únicas en el mundo que pierden dinero.
La venezolana PDVSA vende 170% más por empleado que Pemex, y Exxon vende, por empleado, 545% más que Petróleos Mexicanos.
Esa improductividad no surgió de la noche a la mañana, sino que en mucho se la debemos a las políticas populistas que se incubaron en “la docena trágica” y que han sido prácticamente imposibles de desmontar.
Bueno, esos son algunos de los representantes del FAP que nos van a decir cómo es posible salvar a Pemex y van a acusar de “privatizador” cualquier intento por modernizar a la industria petrolera.
¿Cuál va a ser la receta?
La misma de antes. Endeudar más al país.
Nos van a decir que el gobierno debe destinar los recursos que van al erario, para dárselos a Pemex.
¿Y de qué se va a alimentar el presupuesto de la Federación?
De préstamos y de desequilibrar las finanzas públicas.
El desenlace de todo eso ya lo conocemos.
Lo conocemos porque lo vivimos.
En 1982, año en que David Ibarra fue removido de la Secretaría de Hacienda y Muñoz Ledo seguía en la nómina del gobierno, la situación era la siguiente:
En ese año la inflación se fue a 99%, contra 4% aproximado que hay ahora.
Los que iban a administrar la abundancia nos dejaron una economía con crecimiento de menos 0.3% del PIB.
Nos dejaron un déficit del sector público de 15% del PIB.
Los administradores de la abundancia nos dejaron una economía que sólo 14% de sus exportaciones totales era de manufacturas, el resto era petróleo.
Hoy es al revés: las manufacturas constituyen 80% de las ventas mexicanas en el exterior.
Los que iban a administrar la abundancia dejaron una economía que exportaba 21 mil millones de dólares al año.
Ahora exportamos cerca de 200 mil millones de dólares al año. La devaluación del peso que dejaron fue cercana a mil por ciento.
Así manejaron al país.
¿Ellos nos van a decir ahora cómo modernizar a Pemex?
Tienen todo el derecho a hablar, pero también tenemos derecho a recordar los efectos que provocó en el país el elenco de “la docena trágica” que hoy vuelve a escena bajo las siglas del FAP.